Los procesos que soportan la operación de un negocio van a requerir más atención que nunca dado el actual escenario económico. Para las empresas que superen la amenaza de quiebra será crucial revisar todos sus procesos y “desgrasarlos” de todo aquello que no agregue valor, eliminar, acotar, transformar, buscando la eficiencia, calidad, y satisfacción de un nuevo consumidor más exigente, informado y educado en la crisis.

Enfrentaremos nuevas tendencias y cambios en el consumo como la alargolescencia programada, productos de mayor duración, con nuevos atributos, respetuosos, no sólo de la salud y del medio ambiente sino también, de los colaboradores de la propia empresa, sus familias y su barrio.

La tecnología ya ha demostrado la vieja lección de libro, a la hora de la crisis no sólo sería un aliado para mantener activa la producción y bajar costos, sino en una ventaja competitiva crucial para permanecer en el mercado. El aislamiento ha puesto en evidencia no sólo la falta de tecnología sino la falta de herramientas digitales, un analfabetismo de muchísimas empresas, avizorado desde hace años.

En la comunidad empresarial tenemos muchos desafíos que asumir en muy pocas semanas, una nueva oportunidad para hacerlo bien y de hacer el bien. Nuestros hijos y nietos requieren aprender viendo un mayor compromiso nuestro.

 

Ximena Moya, Winnova asesoría y gestión